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martes, 3 de mayo de 2016

60 aniversario en recuerdo a mi bisabuelo Cristóbal Tirado Rodríguez

Hoy se conmemoran 60 años de un jueves 3 de mayo de 1956, que fallecía a la edad de 72 años en San Juan del Puerto de la ciudad de Huelva, mi bisabuelo Cristobal Tirado Rodríguez. Aprovechando este aniversario, explicaré algunos de mis descubrimientos por la rama materna, concretamente en San Juan del Puerto, pueblo natal de mi madre, resultado de mis indagaciones en la recuperación de la memoria histórica familiar.

Cristóbal nació el viernes 18 de abril de 1884, hijo de Juan Tirado Garrido y Josefa Rodríguez Martín, en la calle San Juan del pueblo de San Juan del Puerto.

Fue bautizado el sábado día 26 de abril de 1884 en la Iglesia parroquial de San Juan Bautista en dicho pueblo de San Juan del Puerto. De esta información, tenemos constancia documentada  por el Obispado de Huelva, aunque también es cierto que en esta iglesia, aún se conservan documentos y archivos de hace aproximadamente 400 años.
fuente imagen: http://apunteshistoriasanjuandelpuerto.blogspot.com.es/
Entonces recibió el acta sacramental con el nombre completo de Cristóbal de la Santísima Trinidad. Sus padrinos fueron Manuel Tirado Garrido (su tío paterno) y Rita Suárez Núñez (de la cuál desconozco su relación parentesca).

Sus abuelos paternos eran Manuel Tirado y Josefa Garrido y sus maternos, Cristóbal Rodríguez y Juana Martín. 

Por tanto, el nombre de Cristóbal, le viene por su abuelo materno. No fue por su abuelo paterno, como era la tradición porque 11 años antes, ese honor  lo tuvo su hermano Manuel (que nació en 1873 y que fallecería al año siguiente, el martes 22-10-1957 a la edad de 84 años). También sabemos que también tuvieron una hermana, Juana, cuyo nombre le fue puesto por su abuela materna.

Estos serían sus ascendientes, hasta llegar a los 4 abuelos de mi bisabuelo, que en el caso de la generación más joven, mis hijos o mis sobrinos o hijos de mis primos maternos, equivaldrían a sus pentabuelos. En mi caso particular y en el de todos mis hermanos y primos, estaríamos hablando de nuestros trastatarabuelos. Ya subiendo una generación más arriba mía, la de mi madre o sus hermanos, hablaríamos de sus 4 tatarabuelos.

Mi bisabuelo Cristóbal, se casó con Rosario Rodríguez Pérez el domingo 28 de agosto de 1910 en la misma parroquía de San Juan Bautista del mismo pueblo de San Juan del Puerto.
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Me ha llegado por mi madre, que mi bisabuela Rosario, era una persona muy generosa y que no dudaba en dar a sus vecinos o allegado más desfavorecidos, frutas o verduras, provenientes de sus cultivos del campo.

Rosario Rodríguez Perez nació en la calle Toneleros del mismo pueblo de San Juan del Puerto, el miércoles 29 de abril de 1885. Fue bautizada el viernes 1 de mayo de 1885 en la misma parroquia de San Juan Bautista. Sus padrinos fueron José León Rodríguez y María del Carmen Pérez (posiblemente serían familiares de sus padres, presumiblemente hermanos de ellos).

Cómo se puede apreciar, las calles San Juan y Toneleros, donde nacieron respectivamente Cristóbal y Rosario, estaban próximas.
Sus padres eran Tomás Rodríguez Barroso (nació en 1854) e Isabel Pérez Aquino (nació en 1863). Sus abuelos paternos eran Tomás Rodríguez y Dolores Barroso. Sus abuelos maternos Manuel Pérez y María del Rosario Aquino.

Por lo que respecta a los descendientes de Cristóbal y fruto de su matrimonio con mi bisabuela Rosario Pérez Rodríguez, nacieron  Rocío, mi abuelo Juan y Tomás el menor de todos.
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Mi bisabuelo Cristóbal con Rocío, en la típica pose del patriarca con su hija primogénita. Antes de Rocío, tuvieron a otra hija que falleció a los pocos días, se iba a llamar Isabel o Rocío, los nombres elegidos por sus padres.
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En foto similar, mi bisabuelo Cristóbal y mi tío abuelo materno Tomás Tirado.

Mi abuelo Juan Tirado Rodríguez se casó con mi abuela Juana Tayllefert García y ellos tuvieron 4 hijos: mi madre Charo y mis tíos Pedro, Juan y Marisol.

A su debido tiempo, en otro post, hablaré de todos ellos, hoy está dedicado a Cristóbal por su aniversario tan especial como son 60 años de su fallecimiento.

domingo, 1 de mayo de 2016

Día de la madre


Hoy primer domingo del mes de mayo y además coincide que es el primer día de este mes, se celebra el día de la madre. Pero no siempre fue así...

Las primeras celebraciones se remontan a la antigua Grecia, donde se rendían honores a la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades. Luego como siempre pasó, los romanos copiaron de los griegos esta idea y la celebraban el 15 de marzo, llamándola Hilaria.

Con la llegada del cristianismo, esta festividad en honor a la madre de Jesús, la Virgen María, se celebraba el día de la festividad de la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre. Así fue hasta que en 1965 pasó a celebrarse el primer domingo del mes de mayo, caiga en el dígito que sea. 

Recuerdo que de pequeño, me contaban mis padres este detalle de cambio de día e incluso recuerdo que puede que ese día de diciembre haber hecho algún detalle porque imagino que como en una época en la que aún la Iglesia tenía su influencia familiar, muchas familias aun mantenían esa tradición de ese día.

Ser madre, es lo más maravilloso que existe, no hay nada comparado al nacimiento de un ser, por eso, de todas las festividades, quizás sea ésta, la que representa mejor a la vida, a la vida que sigue y continua, en cada madre y en cada hijo, sea en la época griega, romana o cristiana o en la contemporánea o en las futuras.
Dicen que madre no hay más que una y bien cierto que es. Aunque dependiendo de cada país, las fechas en su honor, varían mucho, ya sea en países de Europa como incluso en los países de habla hispana.

Mi madre nació en Huelva, el 24 de enero de 1947 y ya de muy joven, se vino a Barcelona, para casarse con mi padre, que años antes emigró como tanta gente entonces, en la década de los 60.
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O como aquella frase que me decía mi madre, hay madres, madrecitas y madrazas. No hay duda que yo, como cualquier hijo, nunca dudó de que tipo era la mía...

Uno de los recuerdos hermosos que guardo, es el del día de los Reyes, porque no sé como lo hacía mi madre, pero conseguía sorprendernos siempre, conseguía que los regalos que compraba con mi padre, a pesar de que eramos muchos las veces que los buscábamos, desde que estábamos de vacaciones de navidad hasta el día 6 de enero, nunca los encontrábamos. Años más tarde, nos enteramos de su truco. Los guardaba en casa de la vecina, esa vecina cómplice, que supongo que a las horas nocturnas que dormíamos pensando en levantarnos pronto, se dedicaban a pasarse por el rellano, esos muchos regalos que recibiríamos.
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Me vienen a la memoria aquellos regalos que hacíamos en el colegio, creo que era en la clase de Plástica (era la asignatura de trabajos manuales), que en la mayoría de casos, eran trastitos sin ninguna utilidad, más que el detalle de llegar a casa con el regalito con todo el cariño que un niño hace, claro está. Pero en el caso de mi madre, siempre le caían muchos regalos trastitos por ser como somos una familia numerosa de seis hijos.

Me acuerdo que podían ser objetos como ceniceros hechos con pinzas, sí así, tal como suena, porque en aquella época se fumaba y en todos los lugares, no sólo en bares, sino también en hospitales o escuelas, aunque suene a escandaloso. Y lo más gracioso, es que ni mi madre fumaba ni la mayoría de madres, pero ese regalo era típico, O con la misma materia prima, las pinzas (de madera eso sí), recubriendo un vaso de plástico y quedaba un cubilete bien hermoso, aunque no sirviese para nada más que para guardar algún bolígrafo o lápiz, aunque era tan malo que a la mínima se caía a trozos.
Acostumbrábamos a pintarlo de colores, yo incluso me acuerdo que siempre elegía los colores blaugrana, jeje  Luego le poníamos una especie de base para intentar que fuera más estable, pero ni aún así, aquello era insufrible.

También hacíamos collares con macarrones, marcos para fotos, tarjetas bien grandes decoradas y un sinfín que la imaginación de la profesora de turno, de plástica, se le ocurriese.

Lo de regalos horteras de las escuelas con el añadido de dibujos ininteligibles y picassianos, siempre ha sido un clásico, sea antes en la EGB o sea ahora en Primaria o Infantil, pero siempre las madres, para un regalo hecho con cariño de su hijo o hijos, ha sido, lo mejor del mundo, junto con esa cara que poníamos al llegar del cole o ese abrazo como recompensa.

Mi gratitud nunca podrá ser tan grande como todos los sacrificios que hizo por nosotros, por una familia numerosa que nunca le faltó de nada, porque siempre supo administrar un único sueldo pero en el que 2 + 2 siempre conseguía que fuese 5. 

Por ello, aunque hoy 1 de mayo, también sea el día del Trabajo, he querido dedicarlo, a las madres, a todas las madres de todas las épocas y lugares, a mi madre Charo en especial, por ser no sólo la mía, sino la de mis 5 hermanos también. Por todo ello, madraza !


sábado, 23 de abril de 2016

Diada de Sant Jordi

Hoy 23 de abril, se celebra la Diada de Sant Jordi y me vienen recuerdos familiares, muchos, todos bonitos.

El primero que recuerdo es que mi padre venía con la rosa siempre para regalarsela a mi madre. Después que naciera mi hermana, en septiembre de 1979 ya eran dos las rosas cuando ella ya era una niña y nosotros empezabamos a tener algo de dinerillo como adolescentes. Aunque también es cierto que este día era un jardín de rosas porque entre mi padre y todos mis hermanos y yo, multiplicados por dos, hacían un total de 12 rosas.
Otro recuerdo familiar eran los libros. Aquellos libros, normalmente de gran tamaño, que regalaban por gentileza de las cajas de ahorros, aunque en realidad había que justificar un ingreso para que te los dieran.

 
Se decía de estas entidades financieras que eran de los Montes de Piedad, supongo que por su labor social, que entonces seguro que bien diferente que ahora, que revertía en ayudas a ancianos, bibliotecas, restauración de patrimonios culturales o arquitectónicos o similares. Después con la domiciliación de las facturas, ya no hacía falta ingresar dinero, sino justificar ser cliente y durante la semana previa a la Diada de Sant Jordi, ya podías ir haciendo la colección de libros.

Estos libros podían ser de diferente temática, recuerdo títulos como Dalí o Picasso, Grans monuments romànics i gòtics; El Museu d'Art de Catalunya o El Museo Marítimo de Barcelona. 
También hubo algunas novelas como la famosa trilogía de Gozos y las sombras; La Colmena; Poldark; etc, que como entonces ocurre, antes habían retransmitido por la televisión la adaptación y que entonces esos títulos ya tenían su reconocimiento previo y sus spoilers también. Recuerdo también una edición especial en las Cajas de ahorro de las novelas ganadoras de Premio Planeta, uno de los títulos que recuerdo bien, porque me gustó mucho leermelo, fue la novela de Terenci Moix, No digas que fue un sueño.
Como ocurría entonces, ibas a casa de un familiar o amigo y veías esos libros con su anagrama de la caja de ahorro en la contraportada, formando parte de la biblioteca del comedor, junto a las famosas enciclopedias Larousse o Salvat, todas ellas compradas a plazos e interminables porque cada año te vendían una más para estar actualizadas.

Otro recuerdo que tengo de este 23 de abril, es el de mi hermano Jordi. Es el quinto de mis hermanos, todos varones como se decía entonces. Mis padres siempre fueron buscando a la niña y me acuerdo bien, de ese día que nació mi hermano Jordi, yo tenía 7 años pero mis padres creían entonces que sería la niña por fin, pero como entonces no se sabía el sexo del bebé hasta que naciera, pues eso, por quinta vez consecutiva fue niño. Y no tenían pensado ningún nombre para él, así que mi hermano Javi, con casi 6 años (los cumpliría a las dos semanas), dijo que tenía un amigo que se llamaba Jordi y así fue, ese amigo que luego ya años más tarde, le explicamos el origen del nombre de mi hermano, se reía porque le costaba creer que fuese cierta esta anécdota.

Este día es su santo pero cuando nació, en junio de 1975, aún estabamos en la dictadura, aunque postrera y agonizante como el dictador, no pudo ser registrado o almenos así lo recuerdo, como Jordi, sino como Jorge, años después siguió ese nombre en el DNI, hasta que ya se lo pudo cambiar.

A mi hermano siempre le llamamos Jordi, desde el primer día y desde que supo hablar, siempre rectificaba a las personas que le decían Jorge, me acuerdo que incluso nosotros, sus hermanos mayores, también corregíamos a alguna persona que le nombraba por Jorge. Lógicamente, forma parte de nuestra memoria familiar y siempre será este día, además de un día de Sant Jordi y la fiesta cultural que es, como también el santo de mi hermano, el pequeño de los varones.

También recuerdo, que todos ibamos a Barcelona, a la Rambla de Catalunya, Portal de l'Angel y como no a las Ramblas, por antonomasía, e incluso, entrar en el Corte Inglés de la Plaça Catalunya para hacer compras de libros. También recuerdo algún Sant Jordi de haber ido a la Plaça Real a comprar libros, sellos y también monedas. Otro lugar de peregrinaje cultural era también el Mercat de Sant Antoni, donde libros y cómics de segunda mano siempre ha sido un referente.

Mi padre siempre nos inculcó el amor por la lectura, aunque no fuese de forma directa, sí indirecta. Me explicaré mejor, él trabajaba en La Vanguardia (en otro post ya hablaré de su vida laboral) y digo de forma indirecta porque desde que tengo uso de razón, yo ya leía el Mundo Deportivo, que también se imprimia en dicho periódico. De bien pequeño, gracias a leer diáriamente, ya me sabía la alineación completa de la famosa plantilla del 0 a 5 en el Bernabeu, con Sadurní (que ese día no jugó pero si Mora), Rifé, Torres, Costa, De la Cruz, Juan Carlos, Reixach, Asensi, Cruyff, Sotil y Marcial. 
No sólo leía prensa deportiva, también mis hermanos y yo, leíamos muchísimos cómics de Ibañez, Escobar, Vázquez entre los favoritos (Mortadelo y Filemón, Anacleto, Zipi y Zape, 13 Rue del Percebe, etc), que imprimían en la imprenta anterior a su trabajo en La Vanguardia, una imprenta que se llamaba Publicaciones Reunidas (Distribuidora Tele-Express) y que estaba ubicada en el famoso edificio Roma del barrio de Sant Roc de Badalona. En dicha importante imprenta se imprimieron muchísimos libros de la Editorial Vergara y Argos, muy famosas en en dicho sector y con su mayor exito en la publicación de cómics, que siempre esperabamos con muchísima ilusión y ansiedad y que devorabamos al momento de darnoslo mi padre. Nosotros entonces vivíamos en el barrio de Sant Antoni de Llefià, en un ático de la calle Ramiro de Maeztú, 8.

O tantísimos albumes de fútbol de la colección Panini; de la Guerra de las galaxias o de Superman; de tantas series de animación o de otros tipos que mi padre nos traía de su trabajo y que incluso recuerdo que llegabamos a tener al menos tres unidades repetidas del mismo albúm, porque entonces aunque fueramos más hermanos, los mayores eramos sólo tres. 

Pero uno de los albúmes que aún conservo y del que guardo gran cariño, porque me costó mucho hacerlo, ya que se coleccionaba por recortables, era de la revista Pronto, una revista de cotilleos que entonces se publicaba, alla por el año 1978, del cual, salían todas las series de actualidad (La casa de la Pradera, Starsky & Hutch, Espacio 1999, Orzowei, etc).
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Y para terminar, como no podía ser de otra forma, en este día de listas de escritores y libros o autores recomendados, recomendaré algunos libros.

En primer lugar, el libro de mi hermano, José Luís, que justo hace un año hizo su primera firma en el edificio de la sede de Correos de Badalona. El libro se titula El matiz del misterio, una novela de suspense e intriga, que va in crescendo desde la primera página hasta la última.
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Para seguir, recomendaré un libro, Sueños rotos, un libro que debería ser de lectura obligada en las universidades de historia, por su alta dosis didáctica y divulgadora de la historia oscura de la guerra civil española y sus consecuencias, pero desde la óptica de su principal inspirador Manuel Pintor Utrero. Los hechos se desarrollan en Santa Marta de los Barros, pero bien podrían aplicarse a cualquier pueblo libre republicano que fue ocupado por las tropas fascistas. Próximamente saldrá el segundo libro que esperamos con impaciencia.
Respecto al libro último que recomiendo, se títula El impostor, de Javier Cercas, que explora e indaga sobre Enric Marco, que en el 2005 fue objeto de una gran atención mediática por ser célebre como ex deportado en un campo de concentración nazi, cuando en realidad nunca lo fue, aunque si estuviera durante la Guerra civil y posguerra e incluso en la 2a Guerra mundial, por ser coetáneo a estos hechos. Todo este ejercicio de explorar a la persona y no al personaje, hace que sea de lectura muy recomendada, especialmente para los que somos descendientes de abuelos que sí estuvieron en estos hechos, pero siempre de forma anónima, nunca reconocidos como héroes, almenos para las administraciones públicas (como lo fue este personaje), pero sí héroes sobrevientes para nuestras familias.

Como todos los que vivimos esa época de libros y rosas, de esos Sant Jordi que poco a poco se han ido convirtiendo en uno de los días más bonitos, por tanta alegría en las calles, tanto amor por los libros y la cultura, tantas rosas de todos los colores y gustos, merecía la pena hoy, evocar estos recuerdos familiares, que me han ayudado a mis hermanos y a mi, a crecer con valores culturales y sobretodo, a crecer viviendo estas tradiciones que forjan la personalidad no sólo de las personas sino también de la identidad de donde uno es, de donde uno vive y crece, sin olvidar como no, las raíces, porque todo forman un compendio, pasado, presente y futuro que está por escribir...

FELIÇ DIADA DE SANT JORDI A TOTHOM !!

jueves, 31 de marzo de 2016

QUIEN NO CONOCE SU HISTORIA, ESTÁ CONDENADO A REPETIRLA...


El artículo (post) sobre mi abuelo, no sólo era un homenaje, un tributo, un reconocimiento, una verdad , investigada y documentada (contrastada y corroborada).

Recuperada y rescatada de donde siempre estuvo, en las diferentes administraciones, desde hace 79 años que fue hecho prisionero político y que este mes de julio hará 80 años del estallido de la Guerra civil.

No sólo era eso, por mucho que mereciera este y mil homenajes, como tantos héroes anónimos, no, no sólo era eso.

Era mucho más, era un Derecho, una Obligación, un Deber, como nieto, como familiar suyo, que siempre desde mi más tierna infancia, creí que debía hacerlo.

Estoy muy orgulloso por todas las felicitaciones que he recibido y no me refiero sólo a las familiares, éstas ya se sabe, siempre son agradecidas pero también sabemos que a veces no del todo objetivas,

Estoy orgulloso por aquellas personas que me han dicho que les ha removido, que les ha emocionado, que se han sentido identificados con algún abuelo que padeció también muchas calamidades, que he transmitido una parte de la historia de España, que todavía hoy en día, no se ha sabido muchos de los detalles o la forma en que se desarrollaron los hechos, aunque usara como hilo conductor a mi abuelo, como guía cronológica de unos hechos, en un lugar que fue Huelva pero que podía ser cualquier lugar de los que las tropas sublevadas hicieron suyo a golpe de la fuerza armada, arrasando no sólo con los pueblos o ciudades, sino también arrasando vidas y destrozando familias.

Siempre se ha dicho, "sí, pero barbaridades hubo en los dos bandos."  Esa frase, encierra una excusa, una justificación, que no debe ser aceptada, por mucho que se haya contado, incluso en los libros de texto, en aquellos libros que se usaban en las escuelas. Es verdad, en una guerra, siempre hay asesinatos, cuentas pendientes, rencillas y odios que aparecen en el lado más oscuro, por algo somos la especie humana, que por mucho que la  razón sea lo que nos diferencia de los animales, puede que no sea eso, sino el corazón.

Pero también es verdad que había un sistema democrático existente desde el año 1931, llamado República y que aunque imperfecto, era resultado de unas urnas democráticas, que incluso muy primitivo porque ese año aún no tenían derecho de voto las mujeres y si ya en 1933, las segundas elecciones y ya por último las de 1936, en las que no pudo desarrollarse el país, por el golpe de Estado en julio.

Ya no hubo más urnas, ni más elecciones hasta las de 1977 y las sucesivas, imperfectas todas ellas, con partidos políticos imperfectos, pero no impuestos los gobiernos por unos militares, que es lo peor que tienen los gobiernos dictadores, la fuerza como razón de mando, obedecer sin tener libertad de pensamiento, la sinrazón de los cobardes.

En definitiva, mi abuelo y todos los abuelos que tanto padecieron con sus familias, tienen Derecho a la Verdad, Derecho a la Justicia y Derecho a la Reparación. 

Si hemos podido conseguir recuperar y transmitir, sólo un poco de estos Derechos que fueron quitados y vilipendiados, me doy por satisfecho. Por mi abuelo y por todos los abuelos que vivieron esos años tan tristes y que hoy, casi 80 años después, aún no han sido honrados como se merecen y con el mayor de los respetos hice este articulo, para intentar conseguir, en la medida de lo posible, que no se olvide para contribuir a evitar que se vuelva a repetir.

martes, 29 de marzo de 2016

A mi abuelo Juan Carbón Antero (actualizado a 16 mayo)

Una vez presentada la introducción y motivos por lo cuál empecé esta apasionante investigación familiar, explicaré mi primer objetivo que me planteé y del cuál me siento más orgulloso: poder restablecer la memoria histórica de mi abuelo Juan Carbón Antero. Un abuelo que llegué a conocer pero siendo muy pequeñito porque falleció a la edad de 76 años, cuando yo tenía 7 años, el sábado 29 de marzo de 1975.
Y que mejor manera de compartir públicamente mi blog de mi memoria familiar, el día que se cumplen 41 años del fallecimiento de mi abuelo Juan, un día tal como hoy, 29 de marzo pero que aún existía una dictadura y que por desgracia, mi abuelo no llegó a ver convertida en una incipiente democracia ocho meses después.

De mi abuelo conservo el bello recuerdo de alguien que sólo destilaba bondad y amabilidad al sólo mirarlo, te transmitía eso, bondad, sabiduría y pureza. Así salieron sus tres hijos, igual que él, mis títos Juan, Paco y mi padre, Pepe.
Mi abuelo, nació el jueves 21 de abril de 1898 a las tres de la madrugada en la calle Agua, núm. 2 de Huelva (esta calle era donde estaban las Oficinas de la compañía de agua y actualmente es la Av. Alemania).
Era hijo de Juan Carbón Martínez y de Pilar Antero Teira, naturales de la aldea de Caxaraville (parroquia de San Miguel de Sarandon, concello de Vedra) y de la aldea de Croido (parroquía de San Juan de Lousame en el concello de Lousame) de la provincia de A Coruña, respectivamente. Era el tercero de 4 hermanos que nacieron entre 1892 y 1901 (Josefa, Pilar y Pepe el cuarto) y que nacieron cada tres años naturales (92-95-98-01). En otro post, ya les dedicaré el tema de los orígenes gallegos de mis antepasados Carbón.
En pleno final de siglo XIX y con todos los movimientos sociales que aparecieron con el año llamado el Desastre de 1898, con la perdida de las colonias Cuba y Filipinas y que según los historiadores, fue el principio de la decadencia y que deambuló hasta cronológicamente hablando la fecha de julio de 1936, inicio de la guerra civil española.
Este era el principal episodio oscuro de esa España y también uno de los que quería rescatar de esa oscuridad para la memoria familiar y que tiene que ver con mi abuelo.
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En esta foto, mi abuelo en una pose distinguida, con 22 años, cuando ya se le podía adivinar sus ideales de libertad y justicia (1930).

Siempre supe que estuvo en la cárcel, porque no era ningún secreto y siempre pregunté por el motivo y siempre me dieron la misma respuesta: por ser bueno. Si preguntaba más razones, me decían que enseñó a los que no sabían leer ni escribir, porque mi abuelo era muy inteligente para su época y siendo de familia humilde tenía esa inteligencia de ser un avanzado a su tiempo.
Supongo que como tantas familias, no se quería volver al dolor, se quería proteger, se quería olvidar y no sólo a mi generación sino ya antes, a la generación de mis padres y abuelos. De hecho, he observado que ese pasado oscuro, tenebroso, de esa España franquista, no sólo fue durante la guerra, sino incluso fue peor durante la posguerra, durante la represión, hasta el hostigamiento, hasta incluso casi la exterminación de ese aire de libertad y prosperidad que empezaba a existir en la España anterior al golpe de estado de julio de 1936. No hay que olvidar que incluso en las segundas elecciones democráticas de 1933, por primera vez, se ejerció el derecho a voto de la mujer. Y en cuanto a la enseñanza pública y otros derechos, fueron impulsados en esa época de 1931 a 1936 en el que una imperfecta República pero democrática al fin y al cabo, dejarían de serlo, de forma violenta y sangrante por culpa de una Dictadura que duraría hasta noviembre de 1975, fecha por desgracia que no llegaría a ver mi noble abuelo Juan Carbón Antero.
Bajo ese aspecto frágil, de baja estatura y complexión delgada y con vista limitada con gafas de alta graduación (de culo de botella como se decía entonces), debida parece ser por un sarampión en esos años de su infancia en los que la sanidad no era lo que hoy (antes de los 6 años), consiguió compensar su fragilidad física con su fortaleza mental.
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Todavía siendo adolescente, me seguían dando la misma respuesta, cuando ya entonces, empecé a pensar en que algún día sacaría a la luz la verdad del encarcelamiento de mi abuelo, aunque ya sospechaba que seguro sería por algo injusto.
Al oír por teléfono al funcionario el nombre de Juan Carbón Antero y que si que les constaba un expediente procesal y documentado con fechas y datos personales a su nombre, hizo que me emocionara y llorase como un niño. Después más calmado, este mismo funcionario, en otra llamada, me explicó que siempre que hay un encarcelamiento de estas características, hay también otra documentación paralela que es de tipo militar, que se corresponde con el Consejo de Guerra que se les aplicaba, una vez que ya eran hechos prisioneros, meses después.
Y lo conseguimos !  gracias a algunas llamadas telefónicas y varios correos electrónicos y algunos impresos al Archivo Histórico Provincial de Huelva, gracias también a la Junta de Andalucía y a la Diputación de Huelva y a todas esas personas sensibles con la recuperación de la Memoria Histórica, por fin, pudimos recuperar tanto los documentos civiles del Expediente procesal de su ingreso en la prisión Provincial de Huelva (13 páginas del expediente AHPH 07520_036), como los archivos militares del Consejo de Guerra (C64-729) que le fue aplicado (327 páginas del Sumario número 562).

Una vez recibidos en mi poder, tanto por correo electrónico el expediente civil procesal como en un CD con las imágenes digitalizadas de todo el Consejo de Guerra, procedí a leer página por página los dos tipos de documentos, como si estuviera leyendo los documentos sagrados de el santo grial, ya que por primera vez, después de 79 años, estaba desenterrando unos documentos que nadie de la familia había leído nunca. Con todo el respeto que eso me produce y con la enorme responsabilidad de desengranar todos los detalles, todos los datos, cotejarlos y corresponderlos, situarlos en ese tiempo y con ese lenguaje que usaba el poder usurpador de un sistema fascista, similar al que se usó en los años de la segunda guerra mundial con la invasión nazi.
Con ese mismo respeto y responsabilidad, los transmito hoy de forma pública a mi familia y a cualquier persona que esté interesada.

Empiezo de forma cronológica, cuando a mi abuelo Juan le hicieron una declaración indagatoria (a saber con que medios fue interrogado) el jueves 4 de febrero de 1937, en el que le formularon preguntas y que él confirmó valientemente, con lo único que siempre había hecho, actuar con coherencia a sus ideas y decir la verdad: que se afilió al Partido Republicano Democrático Federal de Huelva a principios del año 1931 y que en las primeras elecciones democráticas (después del reinado de Alfonso XIII) de ese año, si que formaba parte de la junta directiva, pero que en las últimas elecciones, las de 1936 lo único que hizo fue votar (aunque también parece ser que fue interventor del Frente Popular en las mesas electorales). Y como no, se le preguntó expresamente por lo que estaba haciendo durante los Días rojos (julio de 1939 inicio de la guerra civil) a lo que respondió que estaba en casa porque su señora estaba para dar a luz (estaba embarazada de mi tito Paco que nacería el 1 de septiembre).
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Fue detenido por los agentes de vigilancia el martes 19 de octubre y puesto a disposición del gobernador civil para su entrada en la prisión provincial de Huelva (Av. Federico de Molina), el viernes 22 de octubre de 1937, tal y como se describe en su expediente, procedente de Libertad (eran tan cínicos que incluso se permitían el lujo de escribir esa preciosa palabra en documentos tan viles como ejercicio de su autoridad y orden).
Tenía 39 años y tenía un oficio (de cobrador en la compañía de teléfonos) y dejaba a mi abuela Isabel en una situación precaria, como tantas familias entonces, con sus dos hijos pequeños Paco (un año) y Juan (que no vería cumplir los 4, al lunes siguiente día 25).
Mi abuela Isabel Domínguez Barroso, que entonces tenía 32 años y que como me contaba mi padre, la pobre, los crió como pudo siendo su marido un ex preso republicano y con la salud delicada y siempre ellos comían después que ella, porque su madre ya había comido antes o simplemente no tenía hambre...
Esta prisión ya no existe como tal y fue construida en 1930 en los antiguos terrenos que tenía el torero Manolete y pasó a ser un destacado centro de la represión franquista durante los años de guerra y posguerra. La lealtad de la ciudad de Huelva al Gobierno republicano generó una ola de represión masiva contra el pueblo onubense por parte de las fuerzas golpistas mandadas por Queipo de Llano.



Miles de reclusos murieron durante esos años, a consecuencia del hacinamiento, de las malas condiciones higiénico-sanitarias y la pobre alimentación que derivaron en todo tipo de enfermedades infecciosas y otros que no lo contarían. Pensar en mi abuelo, con su frágil condición física, me entristece por lo mal que lo pasaría allí encerrado.

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El 19 de febrero de 1938, comenzaría el proceso de las investigaciones para que a los 6 meses de estar en la prisión, comenzara el proceso Sumarísimo y de Urgencia (que paradójica palabra) en el que un tribunal militar le juzgaría a él y a 16 personas más (se hacían juicios de grupos porque así la justicia era mucho más eficiente, rápida y ágil, que ironía). 

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El día 8 de abril de 1938 a las 9.30 h comienza el Juicio (más parecido a los de la Inquisición española, aunque en vez de sacerdotes, había militares) en el Cuartel Militar del Carmen (Av. de las Fuerzas Armadas a escasamente 1 km a continuación de la Av. Federico de Molina y que ahora es el Campus Universitario del Carmen), donde son trasladados los presos desde la Prisión provincial de Huelva.  A las 14.30 h son llevados de regreso a la Prisión Provincial de Huelva. Ya han sido juzgados y condenados mi abuelo y los otros 16 prisioneros políticos (en los documentos del Sumario, se les define como individuos). 

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Mi abuelo fue condenado, a 6 años y un día por el delito de Inducción a la Rebelión. Un motivo del que se acusaba a todos, un motivo falso pero legal para el sistema militar de entonces que permitía juzgar a cualquiera, sin defensa jurídica y que las penas podían ser de más años o incluso de pena capital por fusilamiento. A mi abuelo le tocó esa suerte, visto desde la perspectiva claro está.


Después al ser una persona instruida y culta, nos ha llegado por transmisión verbal de la familia, un sobrino de mi bisabuela Pilar, parece ser que con contactos a las suplicas de una madre desesperada, consiguió recomendarlo para que ejerciera labores de bedel o de portería y su pena se redujo y fue conmutada a la mitad, 3 años de prisión menor (también paradójica palabra menor), ya que por dos días trabajados, le era descontado uno de prisión.

Entonces en aquellos años, nació la idea de trabajos forzados y así fue reglamentada. Una idea de la dictadura franquista, que convertía mano de obra gratuita de tantos prisioneros de guerra y políticos que había en España y así no sólo encerrar sino también castigar y ejemplarizar de forma categórica a esa España republicana o simplemente contraria a las dictaduras, a esos no patriotas a la vista de los golpistas.
Sumando los días anteriores al Consejo de Guerra (preventiva abonada desde su ingreso en prisión) y la conmutación de la pena y por su buena conducta, mi abuelo consiguió su excarcelación y salir de la prisión de Huelva, el lunes 19 de agosto de 1940 (esta vez, si que vería cumplir 4 años al menos a su segundo hijo Paco el 1 de septiembre).
El resto de su condena hasta llegar al tercer año, el jueves día 17 de octubre de 1940 que la cumpliría como arresto domiciliario en su nuevo domicilio en la Av. Escultora Whitney, 26 (barrio del Matadero), ya que mi abuela se trasladó del primer domicilio (calle Aragón, 29, cerca de la Iglesia San Pedro), cuando lo indagaron en febrero del 37. Mi tío Juan me transmite que recuerda perfectamente la mudanza del primer domicilio al otro, con 4 años que tenia.


Esta Iglesia era la más antigua de Huelva y donde no pudieron ser bautizados mis tíos Juan y Paco, primero porque el que iba a ser padrino Juan Domínguez Andrés, hermano de mi abuela Isabel, falleció. Y en segundo lugar, cuando ya pasó el luto, fue cuando detuvieron a mi abuelo Juan. Por fin una vez libre, si que mis tíos Juan y Paco, a las edades de 7 y 4 años respectivamente, pudieron ser bautizados a la vez en la Iglesia del Sagrado Corazón (llamada la Iglesia del polvorín), cerca de su nuevo domicilio del barrio del Matadero.
Como anécdota, contada por mi tío Juan, decir que en el momento del bautizo, él tenía ya 7 años y como era más grande que Paco con 4, recuerda que en el momento del bautizo, el cura ponía sal en la boca. Era una tradición, ya en desuso, que se hacía porque la sal, en asuntos mundanos es desinfectante y actúa de manera parecida a nivel espiritual. El ponerla en la boca del bebé indica que lo que se quiere “desinfectar”, por la palabra. Lo que ocurrió fue que al ponerle la sal a Juan, su hermano más pequeño, dijo "a mí, a mí...", reclamando también su derecho, no por la sal, sino porque pensaba que le estaban dando un caramelo a su hermano mayor.
El nombre de esta Avenida Escultora Whitney, es el homenaje que se le hizo a la escultora americana que diseñó el colosal monumento, que existe en la punta del Cebo, en forma de monje franciscano (del convento de la Rábida), mirando al horizonte, en honor al descubrimiento de América y que la cultura popular bautizó como el monumento a Colón.
He de decir que mi padre, Pepe, nacería el 20 de marzo de 1943 y sin todos esos cambios en la pena que le fue aplicada, mi abuelo no hubiera salido de prisión hasta el 19 de octubre de 1943, por tanto, no hubiera nacido y quién sabe, si mi abuelo hubiera sobrevivido 3 años más en aquellas condiciones. 
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Sólo me queda por decir, que estas letras y algunas de las imágenes representativas de este recuerdo, doloroso y triste, pero del todo necesario, espero que sirve para poder acercarnos al menos un poco, parte de ese pasado y poder empatizar con mi abuelo su sufrimiento aunque sea desde la distancia pero también desde la cercanía de mis raíces, de mi familia, del gran tesoro que tenemos por haberlo podido recuperar y sobre todo, por y para toda mi familia, mi gran familia de hermanos y primos y todos sus hijos, por mi abuela Isabel, por mis bisabuelos Pilar Antero Teira y Juan Carbón Martínez, por mis titos Juan y Paco y por mis hijos Daniel y Marta y por mi padres Pepe y Charo y por todas las familias que sufrieron tanto en todos esos años de guerra, posguerra y dictadura franquista y sobre todo lo hago como homenaje a mi abuelo Juan Carbón Antero.
Pero sobre todo, lo hago para que no se olvide y se rescate todo ese pasado para las generaciones venideras, para que no se vuelva a repetir y para animar a todo el mundo, a hacerlo, a recuperar ese pasado de alguien que sepa de su familia que haya pasado de una vida normal a una vida o muerte dolorosa por culpa de un dictador llamado Franco. 


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Como final de este pequeño homenaje a mi abuelo, no podía ser de mejor forma que esta foto tan entrañable, vestidos de domingo y que estoy con mis abuelos Juan e Isabel y con mis padres y hermanos José Luís y Javi en un día de celebración como fue el bautizo de mi primo Javi (hijo de mi tío Paco), ese miércoles 21 de julio de 1971 (aún no habían nacido David, Jordi y Gema, del total de la familia numerosa de seis hermanos).
Gracias a la reseñas que anotaba mi abuelo Juan, que era todo un avanzado a su tiempo, registrando cada foto que hacía, haciendo copias a todos, en unos tiempos en el que no existía la facilidad de hoy en día para hacer fotos y compartirlas con toda la familia, gastándose su limitada paga, eso sí que era entonces compartir fotos.
Por cierto, yo soy el que está debajo de mi padre, con 4 años, poniéndome la mano en el hombro y así me acompañó toda su vida.
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Y que mejor final para este post, que esta reseña de mi abuelo Juan, que con sus 73 años, seguía anotándolo todo, con su firma de puño y letra.
Gracias abuelo, por transmitir a tus hijos tantos valores y éstos a sus hijos. Espero que nosotros también a los nuestros...

domingo, 20 de marzo de 2016

Días especiales, primavera...

Ayer fue el día del padre y también tu santo y hoy tu cumpleaños. Naciste en tu Huelva querida, el día que nace la primavera, no es casualidad, no lo es. Cada día te echamos mucho de menos, pero estos días son más tristes que cuando la primavera nacía cada año contigo...

miércoles, 16 de marzo de 2016

Este blog nace de la idea de poder recopilar, compartir y transmitir e intercambiar cualquier dato relacionado con la memoria histórica de mi familia. De nuestras raíces, de nuestros antepasados, poderlos rescatar del Olvido, de la información que no nos llegó o de aquella que nos vino de forma inexacta o incluso errónea. En definitiva, de tener presente a nuestro pasado y que pasará a futuras generaciones.

Cada dato nuevo y cada información que descubra, siempre serán pensando en ellos, en todos ellos, en toda mi familia y en especial, a mis padres, Pepe y Charo, que siempre fueron y son, inspiración y un ejemplo para mí.